Saber idiomas es imprescindible, pero ¿cuáles y en qué medida?

El lenguaje técnico es imprescindible para la conversación profesional entre especialistas, pero ¿es suficiente para alternar en el área social, en un viaje, en un evento académico?

En un artículo publicado en el sitio web “Economist” el 30 de abril del año en curso, la autora, Tsedal Neeley, de la Universidad de Harvard, recomienda que todos los empleados de empresas multinacionales deben hablar inglés indefectiblemente. Especifica que el idioma inglés tiene supremacía aún en países cuya lengua materna es distinta. Menciona las dificultades que existen en la interacción comercial cuando las partes no comparten el mismo idioma. Este hecho no nos es ajeno tampoco a los argentinos, aún cuando en la mayoría de nuestras escuelas la lengua extranjera mencionada es parte de la currícula oficial. En niveles superiores, como en las universidades argentinas, las carreras incluyen el inglés técnico-profesional, lo que favorece la lectura interpretativa de material bibliográfico.

En un debate sobre la importancia de hablar una lengua extranjera, todos coincidiríamos en que un avanzado nivel de competencia, que nos permita leer materiales actualizados, no solamente impresos sino publicados en sitios de internet, blogs y foros, nos permitirá acrecentar nuestros conocimientos y mantenernos al día sobre los descubrimientos más recientes.

Quedan luego dos cuestiones para resolver: La primera es qué lengua extranjera es más conveniente aprender. ¿Es solamente el inglés? Y la segunda, ¿qué habilidades lingüísticas en ese idioma es importante desarrollar? ¿Alcanza con saber el lenguaje técnico-profesional que nos dé acceso a la lectura?

Indudablemente el idioma inglés es el lenguaje internacional que abre las puertas al resto del mundo. Conociendo este idioma podemos comunicarnos, no solamente con los habitantes de países cuya lengua nativa es la anglófona, sino con habitantes de muchos otros países, que también eligen esta lengua como su segundo idioma o lengua extranjera. La dificultad en este caso es la comprensión, que a veces se ve impedida por el acento personal y característico de cada país y por las pautas culturales diferentes. Luego, cuando más alto sea el nivel lingüístico adquirido, más se facilitará la comprensión del acento ajeno y más se depurará el propio.

Dice la autora del mencionado artículo que en la Comunidad Europea las personas manejan una multiplicidad de lenguas y existen posiciones diferentes sobre cuáles de los idiomas prevalecerán en el futuro. Pero el inglés, sin embargo, se ha constituido ya en una lengua internacional que permite a los habitantes de la mayoría de los distintos países del mundo globalizado entenderse suficientemente para comerciar, socializar y crecer profesionalmente.

De igual modo, en Latinoamérica conviven el español y el brasileño, y utilizar la variante ‘portuñol’ significa desmerecer ambos idiomas y hasta en ciertos casos, menospreciar a nuestro interlocutor. Sabido es que existen, también, palabras que, al ser parecidas en ambas lenguas pueden originar situaciones algo risueñas o hasta ridículas u ofensivas. Por ejemplo, ¿qué podríamos recibir si en Brasil pidiéramos una ‘escova’? En tiempos en que el Mercosur requiere de mayor contacto con nuestros vecinos, ¿podemos todavía evadir la responsabilidad de hablar portugués en su variante brasileña?

El lenguaje técnico es imprescindible para la conversación profesional entre especialistas, pero ¿es suficiente para alternar en el área social, en un viaje, en un evento académico? Fácil respuesta para los que se han visto condenados al silencio en una situación social. Indudablemente, para un mejor entendimiento entre los pueblos y entre los distintos agentes involucrados en las transacciones comerciales y en las variadas instancias académicas o sociales, inglés y portugués son los dos idiomas fundamentes.

Podemos prever que el lector piense: ¿Y en qué tiempo de mi agitada vida podré acercarme a los idiomas? La solución está en el e-learning, que permite aprovechar esos pequeños lapsos en que no estamos dedicados a la familia o al trabajo: en la espera previa a alguna actividad, en el tiempo ocioso cuando viajamos, momentos que de otro modo se pierden sin que nos rindan algún rédito.
¿Tiene usted, lector, treinta minutos en algún día de su semana? Es todo lo que necesita para una clase de lengua extranjera on-line, más algunos otros lapsos de pocos minutos para conectarse a un campus virtual que le ofrece actividades de autocorrección, lectura de material a su medida y de su interés. ¿Es mucho pedir?

Mag. Verónica de la Encina – Magíster en Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera. Mag. Graciela Castelli – Master in Education and Professional Development
http://www.e-dutraining.com

Publicado el 30 mayo, 2012 en News y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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